Debido a la mala calidad del sueño, y además de que antes tenía la nariz tapada, siempre tenía que dormir de lado (presionando el hombro), en estos años he probado muchas almohadas, y no importa cómo lo intente, siempre me siento incómodo. Ahora finalmente he encontrado la respuesta: todo tipo de almohadas de látex, de plumón, de memoria, de muelles, realmente no sirven para nada; la mejor es la almohada de cáscara de trigo sarraceno con la que dormía de niño, puedes ajustarla a la altura que quieras, darle la forma que desees, es útil para dormir de lado y también para recostarse, y en verano no es tan calurosa como las otras almohadas; a veces pienso, ¿acaso hemos sido engañados por el capital? Resulta que la almohada más cómoda la tuvimos cuando éramos muy pequeños.